Hemos disfrutado de un mes de noviembre bastante cálido. El conocido Veranillo de San Miguel –se refiere al fenómeno atmosférico caracterizado por el aumento de las temperaturas en los primeros días de otoño- se ha alargado más de lo previsto este año. Pero, como es propio en estinfeccion-respiratoriaas fechas, parece que el frío de invierno ha llegado ya para quedarse. Y con él llegan también, inevitablemente, las enfermedades respiratorias más frecuentes en esta época: resfriados, gripes, neumonías, etc.

Debes tener en cuenta que, durante estos meses, con el descenso de temperaturas, ciertos virus como el del resfriado o el de la gripe se contagian rápidamente entre los niños, ya que éstos pasan muchas horas encerrados en las guarderías y las escuelas. Por ello, recuerda que tal y como te contamos hace unas semanas, es recomendable que estimules de manera natural las defensas de tus hijos. De esta manera, su sistema inmune podrá hacer frente a los agentes infecciosos que quieran atacar su organismo.

Asimismo, también podéis incorporar en la rutina diaria familiar pequeños trucos que os ayuden a prevenir los resfriados, como por ejemplo no compartir tazas o beber todos de la misma botella.     bebe-congestion-respiratoria

Sin embargo, puede suceder que pese a todas estas acciones preventivas tu hijo acabe congestionándose y sufriendo pequeñas molestias respiratorias. Lo primero, te recomendamos que lo lleves al neumólogo pediatra para cerciorarte de que se trata tan sólo de un simple resfriado y evitar, de esta forma, posibles complicaciones.

Si el especialista dictamina que el niño padece tan sólo una infección leve de las vías respiratorias no debes preocuparte. Durante estos días, lo más normal es que tu hijo se encuentre con el ánimo decaído y presente secreción nasal, estornudos y/o tenga dolor de garganta. Para calmar estas molestias y ayudar a tu hijo a recuperar su estado de salud y ánimo, te recomendamos que le realices suaves masajes en el tórax y la espalda con un bálsamo respiratorio. Verás como, pasados unos días, tu hijo recupera de nuevo su energía.