Después de los excesos alimentarios típicos del período navideño, hay que volver de nuevo a recuperar hábitos saludables. Seguir una buena alimentación y realizar cada día ejercicio físico moderado es clave para mantener un buen estado de salud.

En la etapa infantil es de suma importancia que los niños sigan una dieta equilibrada que les permita llegar a la adolescencia y a la edad adulta sin sobrepeso. Y es que tanto el sobrepeso como la obesidad infantil son considerados un problema mundial cuyas consecuencias pueden derivar en el desarrollo de diabetes y problemas cardiovasculares.

Fruta y verdura en la dieta familiar

Las frutas y verduras aportan al cuerpo compuestos muy beneficiosos comfruit-947702_1920o son el agua, las vitaminas minerales, las fibras vegetales, los hidratos de carbono simples y los antioxidantes, que ayudan al correcto crecimiento y desarrollo del menor. Por ello, debes asegurarte que tu hijo consume las raciones necesarias: se recomiendan cinco piezas diarias de fruta y verdura.

Sin embargo, sabemos que a veces cuesta un poco que los pequeños se sientan atraídos por las frutas y los vegetales. Si es tu caso, no desesperes. A continuación te ofrecemos unos cuántos consejos para introducir la fruta y la verdura en la dieta infantil.

 

  • Aquí comemos todos: como bien sabes, los niños tienen tendencia a imitar el comportamiento de los adultos. Así que no vale darle una fruta a tu hijo para merendar y que piques más tarde otra cosa o, por ejemplo, preparar espinacas para cenar y cambiar el menú para uno de los adultos. ¡Hay una gran variedad de frutas y verduras, así que tan sólo debéis ponernos de acuerdo en cuáles son las que más os gustan! También puedes probar a servirte tu primero y alentarlo a comer con frases positivas del estilo: “Qué buen sabor tiene este pepino o qué ricas están las acelgas”.

 

  • La regla de oro de la planificación: si planificas el menú familiar con antelación evitarás caer en la tentación de preparar comida rápida ante la falta de tiempo y te asegurarás de que dispones de los alimentos necesarios que debéis consumir. Así pues, por ejemplo, evitarás darle a tu hijo galletas para merendar en lugar del plátano, tal y como habíais acordado. Recuerda introducir una pieza de fruta en el desayuno,en la merienda y en la cena, como postre.
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  • Involúcrale: ¿por qué no planificáis todos juntos las comidas? Haz que forme parte del proceso, que pueda decidir qué fruta de temporada prefiere para desayunar o merendar o qué verdura cenar. Es importante que le expliques por qué debéis consumir unos alimentos frente a otros para que pueda ir interiorizándolo y reproduciendo estos hábitos alimentarios a lo largo de su vida.


  • Perseverancia: y mucha paciencia. Si tu hijo rechaza ese plato porque contiene verfruit-1011214_1920duras o se empeña en no querer comer esa fruta, la clave es la perseverancia. Cuando se introduce un nuevo alimento el menor debe probarlo repetidas veces para acostumbrarse a su sabor. Por ello, no desistas a la primera, porque el esfuerzo valdrá la pena. Entre los dos y cinco años te resultará más fácil que tu hijo acepte nuevos alimentos, pero nunca es tarde para cambiar y apostar por una vida saludable.

 

  • Imaginación: preparar platos saludables puede ser también divertido. Haz volar tu imaginación –o ayúdate de las infinitas recetas que hay en Internet- para crear platos alegres y con personalidad. ¿Por qué no crear un león con diferentes piezas de fruta o el famoso juego del tres en raya con zanahorias, tomates y brócoli? Una cosa es que con la comida no se juegue y otra muy distinta es que no podamos hacer más apetecibles los platos de verdura. No te olvides de implicarle en el proceso de creación, os lo pasaréis bomba.
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