Artículo de Dra. Araceli Caballero Rabasco
Col. 08-41939

Las viviendas poco ventiladas y con un nivel de humedad ambiental de entre el 70%-80% son un lugar ideal para la proliferación de ácaros y hongos, siendo para este último grupo la Alternaria alternata el más importante en nuestro medio.

Los hongos que crecen en los humidificadores o en los filtros del aire acondicionado se pueden diseminar con facilidad por toda la vivienda. Estos microorganismos son una de las causas que pueden provocar diferentes alergias y problemas respiratorios.

Las personas más susceptibles son los bebés y los niños, aunque las personas de edad avanzada, personas con problemas inmunológicos o enfermedades crónicas y las mujeres embarazas pertenecen a los grupos de riesgo, ya que carecen de las resistencias del sistema inmune del adulto sano.  Igualmente, las personas sanas sin factores de riesgo pueden tener síntomas respiratorios como congestión nasal, irritación de garganta y/o ojos, tos y, en algunos casos, irritación de piel.

 

Los problemas más comunes asociados al exceso de humedad se pueden resumir en:

  • Empeoramiento de los síntomas de asma: La probabilidad de desarrollar asma en niños se duplica si están expuestos a ambientes interiores húmedos por la alta concentración de ácaros, hongos y moho. Además, el 80% de los asmáticos alérgicos a ácaros del polvo, empeoran sus síntomas si se exponen a ambientes húmedos. En España, según el Instituto Nacional de Estadística (datos de 2008), se estima que la prevalencia activa de sibilancias recurrentes  en niños es de 4,08% para niños entre 0-4 años y de asma del 7,39% entre 5-9 años y del 7,99% entre los 10-15 años, existiendo diferencias demográficas según la comunidad autónoma.
  • Problemas alérgicos: En lenguaje coloquial se habla de alergia a la humedad, debido a que la mayor parte de estos microorganismos viven en ambientes húmedos, pero es evidente que la humedad propiamente dicha no produce ningún proceso alérgico.
  • Predisposición a padecer infecciones respiratorias tanto vírales como bacterianas.
  • Agravamiento del dolor óseo: Aunque la humedad no produce la aparición de enfermedades óseas como artrosis o artritis, se conoce que empeora el dolor óseo en estas personas.
  • En casos más graves puede causar Aspergillosis broncopulmonar alérgica.

Es importante prevenir sus efectos a través de medidas preventivas ambientales. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) indican una serie de medidas para evitar a la aparición de moho en el hogar asociado a humedad:

  • Mantenga los niveles de humedad en su hogar entre el 40-60% y evite utilizar humidificadores ambientales.
  • Mantenga una adecuada ventilación de la vivienda. Asegúrese de que el respirador de su secadora ventila hacia el exterior de la casa.
  • Use filtros de partículas de aire de alta eficiencia (HEPA), para eliminar mejor las partículas del aire.
  • Limpie con frecuencia los filtros del aire acondicionado y calderas.
  • Repare cualquier gotera para evitar la proliferación de moho en paredes y ventanas.
  • Limpie los baños con productos que eviten la proliferación del moho.
  • Evite el uso de alfombras en zonas de la vivienda como baños y sótanos que son lugares con alta concentración de humedad y mantenga duchas, cortinas y toallas secas.
  • Aspire diariamente su dormitorio para evitar la acumulación de ácaros del polvo.
  • Evite el contacto con el pelo y caspa de animales, ya que pueden contener esporas de hongos y ácaros del polvo.

Con todo, si su hijo padece problemas respiratorios asociados a humedad, consulte con su médico especialista. A través de una historia clínica detallada y la realización de las pruebas alérgicas y de funcionalismo pulmonar pertinentes se llegará al diagnóstico para así pautar un plan de acción específico.