Escuela sin alérgenos

La implicación de los centros docentes debería ir un paso más allá, velando por la consecución de un adecuado entorno medioambiental que reduzca al mínimo los alérgenos presentes, ya que éstos actúan como desencadenante de los síntomas de asma. Por lo tanto, es necesario realizar de forma periódica el siguiente mantenimiento: eliminar el polvo, ventilar y fregar las aulas, limpiar las salidas del aire acondicionado y la calefacción y deshacerse de alfombras y tejidos que puedan contener ácaros.

Control en el comedor

La educación terapéutica afecta también al personal del comedor, que debe prestar especial atención en los alimentos que suministra a los niños con alergias alimentarias. Aunque, como puedes comprobar en el apartado Normas Alimentarias hay que prestar especial atención a los niños con alergias alimentarias para evitar desencadenar una crisis asmática en contexto de anafilaxia. Los cocineros del centro educativo deben conocer cuáles son los alimentos o aditivos que el médico ha dictaminado que deben excluirse de la dieta de estos pacientes, para evitar desencadenar una crisis asmática.

Excursiones y escapadas

En cuanto a los famosos viajes escolares, el paciente asmático puede participar en ellos como un alumno más. Tan sólo es necesario que, ante la realización de una actividad de este tipo, vaya preparado de forma adecuada, consultando previamente todas las dudas que le surjan con el profesional médico que lleva su tratamiento. Será necesario que en la lista de cosas imprescindibles a llevar en la maleta, los pacientes asmáticos añadan el medicamento habitual y el plan de acción por escrito.