El asma, como manifestación única de alergia a alimentos, es rara y atípica pero la prevalencia de niños con asma y que además padecen alergia alimentaria está aumentando en los últimos años. Hay algunos alimentos que son susceptibles de desencadenar asma en pacientes sensibilizados. Se trata de los huevos, la leche, la soja, el marisco, el pescado y los frutos secos como las nueces, las almendras o los cacahuetes.

La inhalación de partículas alimentarias aerosolizadas puede causar síntomas respiratorios en individuos alérgicos, particularmente durante los procesos de cocción y manipulación de pescado y marisco.

Las investigaciones realizadas apuntan también que hay algunos aditivos alimentarios, como los
metabisulfitos, presentes en alimentos y bebidas procesadas, y el glutamato monosódico que generan crisis asmáticas.

Para conocer qué alimentos puede tomar o no el paciente asmático, es necesario que se acuda al neumólogo pediatra, quién establecerá una pauta sobre aquellos alimentos más indicados para consumir y los que hay que evitar en la medida de lo posible.

Es aconsejable que los menores consuman fruta y verdura, ya que, según apuntan los neumólogos pediatras, los antioxidantes que aportan estos alimentos fortalecen los pulmones frente a las acciones nocivas de algunas sustancias irritantes, ayudando, de esta forma, a proteger al paciente de sufrir posibles ataques de asma.