En el ambiente se encuentran algunos contaminantes que actúan como agentes irritantes, ya que la respiración de éstos provoca una irritación en los pulmones, agravando los síntomas de asma.
Las sustancias irritantes más frecuentes son los humos, vapores químicos, aparatos de combustión, el cloro o los olores muy intensos de productos industriales, como aerosoles o disolventes.

Cloro

El cloro en las piscinas actúa como irritante de las vías respiratorias. Este elemento químico, combinado con la materia orgánica presente en el agua (sudor, orina, restos cutáneos, pelos o microorganismos), favorece la formación de unos compuestos llamados cloraminas, perjudiciales para el aparato respiratorio. Para prevenir los posibles efectos nocivos del cloro, los neumólogos pediatras recomiendan ducharse antes de nadar, utilizar un gorro de baño y evitar orinar en las piscinas.

Humo y aparatos de combustión

Como se ha expuesto en el apartado Tabaquismo, el humo de tabaco de los cigarrillos, las pipas y los cigarros son agentes irritantes. Además, se debe prestar especial atención a algunos aparatos de calefacción como las chimeneas, los calentadores de queroseno, las estufas de gas, de leña o carbón y las calderas, ya que la inhalación del humo generado por la combustión de estas sustancias aumenta los síntomas asmáticos. A la lista de estos agentes irritantes hay que añadir los gases de productos utilizados en actividades artísticas y los gases industriales.

Productos industriales

La exposición a algunos productos industriales puede provocar la irritación de los bronquios. Por lo general, se trata de todos aquellos productos en aerosol, ya que la difusión de las partículas muy finas hace que su inhalación sea muy rápida y sencilla. Además, se suman a la lista de potenciales agentes irritantes productos perfumados como el talco, las velas o el líquido pulverizable para cabello.