Hay algunas sustancias que se encuentran en el ambiente que facilitan la aparición de síntomas en los pacientes asmáticos, desencadenando ataques de asma que, en algunos casos, requieren la visita del menor a urgencias y su posterior hospitalización.
Los alérgenos ambientales más comunes son los ácaros del polvo, el polen, el moho (hongos), la caspa de los animales, las cucarachas, los cambios de temperatura o la contaminación atmosférica. Consulta con el neumólogo pediatra cualquier duda.

Caspa animal

El epitelio, las escamas de la piel y las secreciones de animales contienen una proteína que actúa como alérgeno en los pacientes asmáticos. Todos los animales de sangre caliente, tales como gatos, perros, aves, hámsteres, etc. contienen este tipo de alérgenos en la caspa, las plumas e incluso en sus heces. La gran preocupación que acecha en el entorno familiar cuando un niño padece asma es si es posible conservar el animal en casa o habrá que buscarle un nuevo hogar. La respuesta a esta pregunta siempre deberá ser respondida por un médico especialista, quien a partir del cuadro que presente el paciente establecerá el tratamiento oportuno. En aquellos casos en los que el neumólogo pediatra permita conservar la mascota, es imprescindible que la familia adopte una serie de medidas higiénicas como, por ejemplo, aspirar frecuentemente, que minimicen al máximo la exposición del menor a este tipo de alérgenos.

Polvo y ácaros de polvo

Los ambientes cálidos (entre 20 y 30ºC) y húmedos (entre 70 y 80%) son el caldo de cultivo perfecto para el desarrollo de una serie de sustancias, algunas de las cuales procedentes de los animales o la piel humana, que forman el polvo. En él viven una subclase de arácnidos, de entre 0,1 y 0,5 milímetros, denominados ácaros que, principalmente, se alimentan de las células muertas de la piel humana y animal. Los ácaros de polvo en sí no representan un peligro para los niños asmáticos, pero si sus heces, que contienen proteínas que agravan el asma. Éstos, que viven entre, aproximadamente, tres y cuatro meses, pueden llegar a producir a lo largo de su vida un total de 2.000 heces. El alérgeno de ácaro de polvo más común en Europa es el Der p1, aunque también existe el Der p2. En Estados Unidos, los alérgenos de ácaro de polvo más conocidos son los Der f1 y Der f2. Se suele pensar que con limpiar el polvo visible, es decir, el que cubre el mobiliario, es suficiente. Sin embargo, los ácaros de polvo se encuentran también en los colchones, almohadas, alfombras, cortinas, peluches de tela, acolchados o muebles tapizados, por lo que es imprescindible aspirarlos regularmente con la maquinaria adecuada.

Contaminación atmosférica

Los contaminantes atmosféricos y algunas sustancias químicas que se encuentran en el aire actúan como alérgenos para los niños asmáticos. De hecho, según estudios científicos, la contaminación atmosférica es uno de los factores responsables del aumento de asma. Los seis contaminantes ambientales que pueden afectar a los pacientes asmáticos son el ozono, el plomo, la materia particulada, el monóxido de carbono, el dióxido de azufre y el dióxido nítrico.

Insectos

Hay algunos insectos, como las cucarachas, que contienen en sus heces alérgenos desencadenantes de ataques de asma. Según algunos estudios clínicos, los menores de edad que están expuestos a estos alérgenos ubicados en los excrementos de las cucarachas padecen más sibilancias y, consecuentemente, sufren más ataques de asma, visitas a urgencias e ingresos hospitalarios.

Moho

El moho es un hongo que se caracteriza por desarrollarse en ambientes cálidos, húmedos y con poca luz. Éste se propaga a través de las esporas y establece colonias rápidamente, tanto en ambientes exteriores como interiores. Estas esporas liberan microtoxinas que actúan como un desencadenante del asma.

Polen

Se conoce como polen la sustancia que proviene de los microgametofitos de las plantas con semilla. El polen, que se propaga a través del aire, aparece en el momento que florecen los árboles y las plantas, ocasionando en muchos casos alergias estacionales. En el caso de los menores asmáticos, el polen de los árboles, de las gramíneas y de los arbustos actúa como desencadenante del asma.

Temperatura ambiental

Aunque a veces no se es consciente de ello, los cambios bruscos de temperatura actúan como un desencadenante del asma, provocando ataques en los pacientes que sufren esta patología respiratoria. Cada estación conlleva unos riesgos asociados para los niños asmáticos, sin embargo, es en los cambios de estación cuando hay que estar más alerta, ya que un exceso de frío o de calor, la humedad o un ambiente seco tienen consecuencias nocivas. En invierno, por ejemplo, una ráfaga repentina puede suponer la entrada de aire frío en los pulmones, lo que conlleva un agravamiento del estado de salud del paciente.

  • Respirar siempre a través de la nariz, ya que este proceso ayuda a regular la humedad y la temperatura del aire antes de que éste llegue a los pulmones, evitando de esta forma la sequedad o el enfriamiento
  • Protegerse la nariz mediante un pasamontañas o un pañuelo, ya que en un clima frío ayuda a mantener la respiración cálida y húmeda
  • En los casos que sea necesario, y siempre que se haya prescrito por un especialista médico, utilizar el broncodilatador antes de salir al exterior. Este medicamento se encarga de relajar los músculos bronquiales y, por lo tanto, ensanchar los tubos bronquiales para que el aire llegue sin dificultades a los pulmones