En el entorno en el que se desenvuelven los menores asmáticos, existen también otro tipo de sustancias que pueden actuar como desencadenantes de síntomas asmáticos. Por lo general, se trata de ciertos medicamentos o alimentos, aunque también hay que contemplar en este apartado la reacción emocional. Pregunta al neumólogo pediatra sobre todos los posibles factores.

Según apuntan los especialistas, algunos medicamentos, como pueden ser la aspirina, los beta-bloqueantes o anti-inflamatorios no esteroideos son susceptibles de desencadenar cuadros asmáticos.

Respecto a los alimentos, existen algunos productos y aditivos alimentarios que pueden generan crisis asmáticas.
Por último, es importante destacar que las emociones juegan también un papel muy importante en el control de esta enfermedad. Situaciones externas directas para el menor, como un divorcio o la muerte de un familiar, pueden ser factores de riesgo.


Algunas reacciones emocionales fuertes, como el llanto o la risa, pueden desencadenar síntomas si se producen en un período en el que el asma está descontrolado