Todo apunta a que este año viviremos uno de los veranos más calurosos de las últimas décadas. Sumergidos en plena ola de calor, os proponemos un plan infalible:

¡Disfrutar de un buen chapuzón Home-cloroen la piscina! Con niños en casa, pasar una larga jornada a remojo en la piscina se convierte en un divertido y placentero plan familiar en el que no puede faltar el protector solar, el parasol, la comida y mucha agua para mantenerse hidratado. Una actividad apetecible que, sin embargo, despierta una cierta inquietud en las familias con hijos asmáticos, ya que la combinación del cloro con la materia orgánica presente en el agua -como el sudor, la orina, los pelos u otros microorganismos- provoca la formación de unos elementos químicos que actúan como irritante de las vías respiratorias.

¿Significa esto que si vuestro hijo tiene asma debéis evitar la piscina? Para nada. Como ya sabréis, los especialistas recomiendan la práctica de la natación, ya que durante los entrenamientos los menores asmáticos aprenden a controlar la respiración y fortalecen la musculatura encargada de la inspiración y espiración.

Consejos básicos para disfrutar de la piscina


Si habéis decidido pasar el día en la piscina debéis tener en cuenta una serie de consejos que ayudarán a prevenir los posibles efectos nocivos del cloro. ¡Tomad nota!

  • Si podéis elegir piscina, decantaros por una que esté al aire libre y con el agua fría. Antes de meteros, deberéis pasar todos por la ducha y ¡que nadie orine en el interior!
  • Una vez instalados, podéis aprovechar el día para enseñar a nadar de forma correcta a vuestro hijo. De esta forma evitaréis que se trague el agua clorada y ¡seguro que presumirá con sus amigos de haber tenido a los mejores entrenadores de natación!
  • Alterna la actividad en el agua con otros ejercicios en el exterior. ¿Por qué no aprovecháis para recuperar algunos juegos tradicionales como el teléfono estropeado o la pelota envenenada? ¡Hay muchas maneras de divertirse alrededor de una piscina!
  • Por último, sentido común, si al llegar a la piscina notáis un fuerte olor que indica que hay un exceso de cloro es mejor que optéis por una actividad alternativa.

piscina

Si aun siguiendo todas las recomendaciones no estáis tranquilos, os animamos a que consultéis con el neumólogo pediatra todas las dudas que tengáis al respecto. Recordad que cada caso es único y, por ello, debe ser el especialista quién dicte, según el tratamiento pautado, cuales son las actividades más idóneas para cada paciente. Si da luz verde, no hay escusas: ¡a nadar los padres y las criaturas!